ISSN: 3091-2008
Edición Bianual:
Vol. 4 Num. 9, PP 1-20
DOI:
INTRODUCCIÓN
La inteligencia artificial (IA) ha conseguido convertirse en una de las tecnologías más disruptivas
y prometedoras en el área de la salud en la última década. Su implementación en diferentes áreas
de la medicina ha permitido mejorar procesos clínicos, aumentar la exactitud del diagnóstico y
favorecer la toma de decisiones apoyadas en datos. El análisis de imágenes en la medicina
representa uno de los sectores en el que la IA ha demostrado mayor potencial, sobre todo, en el
diagnóstico temprano de patologías de elevada prevalencia y mortalidad. La creciente
disponibilidad de grandes transportes de imágenes digitales, junto con el desarrollo en el
aprendizaje automático (Machine Learning) y el aprendizaje profundo (Deep Learning) ha
permitido el desarrollo de sistemas que son capaces de identificar patrones complejos que
pueden no captarse con la evaluación clásica que lleva a cabo un profesional de la salud (1,2).
El diagnóstico precoz constituye uno de los ejes centrales de la mejora del pronóstico de diversas
enfermedades, fundamentalmente de tipo oncológico, cardiovascular, neurológico y respiratorio.
Diferentes investigaciones han puesto de manifiesto que la detección en estadios precoces
permite instaurar tratamientos a tiempo, disminuir las compli-caciones, bajar costes sanitarios e
incrementar notablemente los índices de supervivencia. Sin embargo, el incremento de la
demanda de estudios de imagen y la escasez de especialistas en algunas áreas geográficas ha
generado problemas importantes, en términos de carga de trabajo, tiempos de respuesta y
variabilidad en los diagnósticos. En este sentido, la IA se sitúa como una técnica complementaria
que puede apoyar la interpretación de la imagen médica y reforzar la capacidad diagnóstica de
los sistemas de salud (3,4).
Durante la última década, el gran desarrollo de redes neuronales convolucionales (Convolutional
Neural Networks (CNN)) ha permitido el crecimiento desmesurado de los algoritmos de
aprendizaje profundo, los cuales han demostrado obtener excelentes resultados en tareas de
clasificación, segmentación y detección de anomalías en imágenes médicas. Estas tecnologías han
encontrado su aplicación en radiografías, tomografías computarizadas, resonancias magnéticas,
mamografías, ecografías e imágenes de patología. Ciertas investigaciones ofrecen resultados en
fiabilidad de mención similares, e incluso superiores en ciertas condiciones específicas, a los de
los especialistas experimentados, y han demostrado soluciones eficientes a problemas de
diagnóstico relacionados con el cáncer de mama, el cáncer de pulmón, la retinopatía diabética,
enfermedades cardiovasculares y ciertas patologías neurológicas. Asimismo, la IA ha permitido
desarrollar sistemas más eficientes al integrar el diagnóstico asistido por computadora y al
permitir disminuir errores relacionados con la interpretación humana (5,6).
Uno de los logros más significativos es nuestra habilidad para que los modelos de IA puedan
analizar al mismo tiempo, en grandes cantidades de información clínica e imagenológica,
patrones sutiles, probablemente estadios tempranos de enfermedad. Esta aplicación se ha
mostrado especialmente útil en programas de tamizaje poblacional, donde la rapidez y la
REVISTA POLITECNICA DE LA CIENCIA
3
+593 98 320 4362