ISSN: 3091-2008
Edición Bianual:
Vol. 4 Num. 9, PP 89-100
DOI:
sistémicos en territorios con alta concentración de iniciativas circulares, elaboración de
herramientas de soporte a las decisiones para la selección de rutas de valorización,
investigación en torno a modelos de financiamiento innovadores.
CONCLUSIONES
La economía circular es uno de los métodos adecuados y necesarios para la transformación
sostenible del sector agroindustrial.
La valorización de los residuos agroindustriales por vías tecnológicas diversas permite
generar productos con creciente demanda en mercados orientados especialmente. La
viabilidad técnica se ha demostrado en numerosos contextos geográficos y subsectores, con
rendimientos de conversión, calidades del producto e indicadores de desempeño ambiental
competitivos. La escalabilidad necesita ajustes tecnológicos a las condiciones locales,
robustas capacidades técnicas y poder acceder al financiamiento apropiado.
La economía circular proporciona beneficios económicos concretos a través de la
disminución en los costes operacionales (15-60 % en lo que se refiere a la gestión de
residuos y la compra de insumos), a través de la diversificación de ingresos (de un 8 a un 22
% con facturación adicional) a través del acceso a mercados premium (con un sobreprecio
del 10-35 %). En la mayoría de los casos, la viabilidad financiera es positiva, y los periodos
de retorno son de entre 2,5-8 años en función de la ruta tecnológica y de la escala que
corresponda.
Los impactos ambientales son muy relevantes y cuantificables: el aprovechamiento de los
residuos de materia orgánica evita emisiones de entre 400-650 toneladas de CO₂
equivalente por cada 1.000 toneladas procesadas de residuos; el agua necesaria se
disminuye en cuanto a los procesos de segunda generación en un 60-70 % y la carga
contaminante se reduce hasta un 85-95 %. Los beneficios que generan buenas prácticas de
gestión de los residuos, en todo caso, son externalidades muy positivas que, si fuesen
internalizadas por medio de herramientas económicas adecuadas, mejorarían la
competitividad de los proyectos de economía circular.
La consolidación de la economía circular se encuentra con barreras en tres dimensiones
(tecnológicas, económico-financieras, normativas-institucionales, de mercado y culturales)
que requieren de intervenciones sistémicas, es decir, no se pueden resolver mediante
intervenciones por separado. Se requerirán paquetes integrados de políticas públicas que
contemplen el desarrollo y transferencia de tecnologías apropiadas para la economía
circular, la necesidad de financiamiento concesional con garantías de inversión, la
generalización de marcos normativos que reconozcan los productos derivados de los
residuos, de incentivos fiscales diferenciados, de compras públicas verdes que aseguren la
demanda, y de programas sostenidos de formación y sensibilización. La articulación de
actores empresas, productores, instituciones de investigación, gobiernos, organizaciones de
la sociedad civil mediante plataformas de colaboración se constituye en condición necesaria
REVISTA POLITECNICA DE LA CIENCIA
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